PALACIO
LEGISLATIVO
El 1o. de Julio de 1905 fue colocada la piedra fundamental de la primera
obra de magnitud emprendida por el Estado, que se convertiría en una de
las más importantes realizaciones arquitectónicas de la ciudad. Fue
inaugurado el 25 de Agosto de 1925, conmemorando el Primer Centenario de
la Independencia.
El arquitecto italiano Víctor Meano fue el ganador en 1904 del concurso
internacional de proyectos, cuya construcción dió comienzo en 1908 con
modificaciones al proyecto inicial realizadas por los arquitectos
Vázquez Varela y Banchini, resolviéndose su actual ubicación. El también
italiano arquitecto Moretti en 1913 fue contratado para continuar la
construcción, introduciéndole varias modificaciones al proyecto de Meano,
entre ellas, el recubrimiento del edificio con mármol, la Linterna y el
Salón de los Pasos Perdidos. La Linterna, cuerpo central de la obra,
está coronada por Cariátides que representan la arquitectura, la
industria, el comercio, la agricultura, la medicina, la cultura, la
poesía, la pintura y la música. En las fachadas de los áticos, cuatro
grupos escultóricos en bronce del italiano Castiglioni simbolizan la
Ley, la Justicia, la Ciencia y el Trabajo. Sus cuatro fachadas están
orientadas hacia los cuatro puntos cardinales, siendo la del Sur su
principal acceso. Una gran escalinata de granito y una rampa para
vehículos rodeada de columnas y pilastras lo llevan al vestíbulo de
Honor por el cual se llega al Salón de los Pasos Perdidos, amplio
espacio en mármoles nacionales que separa las Cámaras de Representantes
y Senadores, destacándose dos magníficos vitrales traídos de Italia,
proyectados por Juan Buffa.
El neoclasicista ecléctico es el estilo para sus tres plantas y subsuelo
que ocupan unos 8.000 metros cuadrados.
PALACIO SALVO
Es uno de los símbolos con que los publicitarios suelen habitualmente
representar a la ciudad.
La fascinación ejercida por el Palacio Salvo es una aproximación
oficiosa2 al no menos importante componente itálico que nos identifica y
que solo se puede intentar describir por analogía: el palacio tiene algo
de Verdi en lo operístico, algo de D´Annuncio en su exuberancia y en su
momento tuvo algo del Cellini refinado orfebre, todos ellos imposibles
de entender sin asimilarlo a determinada manera de ser esencialmente
italiano, exuberante y tempestuosa, que nosotros también heredamos
parcialmente.
El 18 de Julio de 1928, los vigías del Puerto de Montevideo pasaron de
las alturas de las azoteas aldeanas a habitar la cúpula de una torre de
más de un centenar de metros. desde entonces, para acompañar al
heráldico cerro de Montevideo, el Salvo fue el símbolo no oficial de la
capital de un próspero país que se hacía cada vez más atractivo a la
inmigración porque iba renovándose a impulsos de profundas y aún
recientes reformas políticas y sociales.
El Palacio Salvo es la construcción que ocupa la posición más destacada
en la memoria de los propios montevideanos o de los extranjeros que han
pasado por la ciudad.
De sus operísticos recursos formales perduran, casi exclusivamente, los
volumétricos. de la riquísima ornamentación original con detalles
vegetales y zoomórficos que presentaban sus fachadas, sólo perduran
algunas partes del friso en bronce de la planta baja.
El arquitecto italiano Mario Palanti fue el autor de esta obra que
durante décadas fue el edificio más alto de América del Sur.
PUERTA DE LA CIUDADELA
Actualmente, solo del origen, solo se
conservan las piedras de la base, partes laterales y centrales de un
valioso resto del pasado que demuestra las monumentales obras de defensa
del Montevideo de la Colonia.
Restos de la más importante construcción
militar que a partir de 1742 comenzó su edificación y que demandó más de
40 años.
La Ciudadela era un monumento compuesto
por gruesos muros de granito gris de 6 mts. de espesor con 4 baluartes
en los ángulos provistos de 50 cañones. un foso exterior de 17 mts. de
ancho y 13 de profundidad rodeaba esta gigantesca muralla de piedra que
fue totalmente demolida en el año 1877 para construir la actual Plaza de
la Independencia, en la cual, en su lado Oeste, conserva, a partir de
1959 la construcción en su lugar de origen de la Puerta de la Ciudadela.
(Museo Histórico Nacional) CASA DE LAVALLEJA
Convertida en la vivienda más señorial de
la zona colonial de Montevideo, fue construida en 1783 siendo Manuel
Cipriano De Melo y Mencía su primer propietario.
Con características muy personales, el
señor Melo y Mencía mandó construir en 1793 la primera sala de teatro,
llamada "Casa de las Comedias".
El Gral. Juan Antonio Lavalleja la compró
en 1830 y en 1853 fallece en el lugar.
Con la condición de que se fundara un
Museo con el nombre de su abuelo, sus nietas donaron la casa al Estado.
La Casa de Lavalleja, actualmente
dependencia del Museo Histórico del Uruguay, cuenta en su planta baja
con dos hermosos patios, el primero pavimentado en mármol con un gran
bananero centenario que aún sus frutos llaman la atención a los
visitantes, el segundo posee una superficie doble que el anterior. Ekl
museo se ha convertido en un lugar de consulta para investigadores y
estudiosos, desde que se instaló un completísimo Archivo y Biblioteca
del historiador y publicista Don Pablo Blanco Acevedo.
Además de exponer una gran cantidad de
objetos producto de las luchas por la Independencia en 1825-1828, se
observará una colección de grabados relativos a la historia natural y
una valiosa serie de objetos gauchescos de la época.
A través del tiempo el Museo ha ido
incorporando objetos personales del Gral. Lavalleja, cedidos por sus
familiares, así como la biblioteca y muebles del escritor uruguayo José
Enrique Rodó.
FORTALEZA DEL CERRO
Emplazada en el Cerro de Montevideo, es
una de las tres Fortalezas que nos legó la época hispana de nuestra
historia y que enriquecen nuestro acervo histórico, sin duda el más
importante en esta parte del continente, en materia de ingeniería
militar.
Fue construida durante la primera década
del siglo XIX, como consecuencia de las Invasiones Inglesas al Río de la
Plata, a fin de que convirtiera en centinela de la Bahía de Montevideo.
Construida en 1809 por mandato del Gobernador Francisco Javier de Elío,
logró pasar las guerras de Independencia y luego las civiles, sin caer
en manos de los sitiadores hasta 1870. En la década de 1880, fue
reestructurada, sin afectar sus líneas exteriores y dotadas con modernas
piezas de artillería con retrocarga.
Ubicada en el punto más alto de
Montevideo y habiendo recibido el honor de figurar en la heráldica de la
República, tuvo posteriormente, y además de su cometido específico, el
de alojar vigías, el de lazareto, prisión militar y emplazamiento de un
faro, mientras que la batería destacada en la Fortaleza cumplía la
misión de saludar el arribo de naves amigas y recordar a los habitantes
de Montevideo el ocaso diario del Sol.
Hasta 1930 cumplió diversas funciones
militares. En ese año comenzó su reconstrucción de acuerdo con los
planos diseñados por el Ingeniero Militar José del Pozo. Finalizada la
restauración, el 12 de Octubre de 1939, fue abierto el edificio al
público, convirtiéndose en sede del Museo militar, que muestra al
visitante diversas salas dedicadas en su mayoría a la exposición de
armamentos. Armas blancas, armas cortas, largas y de artillería han sido
agrupadas con cuidadoso sistema que permite al visitante comprender la
evolución del material bélico de uso individual y colectivo.
Entre otros se destaca en la Sala de
Artillería un cañón Krupp de origen argentino construido en 1889. En la
Sala Sarandí se exhiben espadas de distintas procedencias, réplicas de
las espadas regaladas al Gral. José Artigas por la Provincia de Buenos
Aires en 1811 y por la Provincia de Córdoba en 1815. Y de esta manera el
visitante podrá recorrer y observar las invalorables colecciones
distribuidas en la Sala Agraciada, Las Piedras, de Armas Cortas, Salón
Rincón y Polvorín y llegar a las murallas de la Fortaleza, plenas de
evocaciones y leyendas, y desde allí, apreciar la magnífica vista de la
ciudad de Montevideo, circundando la bahía.
TEATRO SOLIS
El Teatro Solís presenta altos valores
estéticos y arquitectónicos, y se encuentra emplazado en la
característica Ciudad Vieja. Inició su proceso constructivo entre los
años 1841 a 1843. Las obras dieron comienzo a fines de 1841, utilizando
para las mismas materiales de exquisita calidad (algunos de ellos
provenientes del exterior), como por ejemplo madera de pino colorado de
Rusia, pizarra de Génova, mármol y otros. Como consecuencia del "Sitio
Grande" impuesto por el Gral. Manuel Oribe a la ciudad de Montevideo, a
partir de febrero de 1843 hasta el año 1851 las obras del nuevo teatro
se vieron afectadas y paralizadas, reanudándose las mismas hacia el año
1852. En tanto la actividad teatral de los años 1843 a 1846 se limitó a
presentaciones esporádicas de grupos de aficionados extranjeros y
nacionales.
El nombre de "Solís" surge en
conmemoración del descubrimiento del Río de la Plata por Juan Días de
Solís.
Lu función inaugural se realizó el 12 de
Octubre de 1856 y estuvo a cargo de la Compañía Lírica Italiana, siendo
la obra escogida para la ocasión la ópera en cuatro actos de Verdi, "Ernani".
Una vez concluida la misma, se procedió a encender fuegos artificiales
en la plazoleta del teatro. La expectativa que generó la inauguración
del Solís en nuestra ciudad se trasladó a la ciudad de Buenos Aires. Un
diario de la época expresaba "...este hermoso edificio no solo es asunto
de Montevideo, sino también de Buenos Aires... se nos asegura que una
gran parte de los pasajeros llegados de Buenos Aires sólo han hecho el
viaje para asistir a la apertura del gran teatro americano..."
Así comenzó su trayectoria el primer
teatro monumental de América, seguido un año más tarde por la apertura
del gran Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires. Han pasado por su
escenario espectáculos y figuras de gran notoriedad, como por ejemplo :
Enrico Carusso, Antonio Toscanini, Giacomo Puccini y otros, no
vinculados estrictamente con la lírica, como ser Sara Bernhardt,
Margarita Xirgú, Marcel Marceau, Vittorio Gassman, Isadora Duncan, etc.
Actualmente, el perfil del Solís se
mantiene gracias al elevadísimo nivel profesional de cuantos desarrollan
sus funciones en su espacio y en sus "tablas", así como también en
consecuencia de una voluntad muy socialmente uruguaya que permite el
trascender de determinadas instituciones.
Ellos son hombres y mujeres provenientes
de los distintos círculos del arte y la cultura montevideana,
reconocidos en nuestro país y en el exterior, acostumbrados a depositar
en su trabajo y en su escenario no solo el espíritu sino también el
esfuerzo, para que este impactante espacio edilicio continúe ofreciendo
su mejor nivel.
CASA DE RIVERA
Actualmente, en la esquina formada por las calles Rincón y Misiones, se
encuentra esta edificación que data de comienzos del siglo XIX.
Adquirida en el año 1834 por el héroe independentista, el Gral.
Fructuoso Rivera y convertida en Museo Histórico Nacional el 12 de
Octubre de 1942.
Aún se conservan vestigios de la antigua construcción, como el patio
rústico del costado Oeste, la escalera que comunica a la azotea y las
diferentes dependencias ubicadas en la planta baja, unidas entre sí por
hermosos arcos.
Los numerosos objetos de gran valor arqueológico e histórico que se
exhiben en este Museo, se encuentran distribuidos en distintas salsas
cuya denominación constituyen las etapas en que se desarrolló la
historia política, civil y militar del Uruguay, desde sus comienzos
hasta la última época colonial.
PALACIO MUNICIPAL
Sede de la Administración Departamental,
el Palacio Municipal, ubicado en la principal avenida de la ciudad, fue
habilitado el 16 de Julio de 1941, luego de los 6 años que duró su
construcción
Según proyecto del Arquitecto Cravotto,
el edificio nunca se terminó de construir, faltando completar la torre y
el revestimiento exterior de ladrillo. Se han realizado múltiples obras
de remodelación en su interior. Actualmente, en el atrio principal, se
exhiben en forma permanente exposiciones temporarias de artista
uruguayos y extranjeros sobre diversas artes.
Por la puerta de la calle Soriano, dos
ascensores panorámicos conducen a un mirador y un restaurante donde se
puede observar la ciudad en todos sus alrededores.
LA
CATEDRAL
La Iglesia Matriz, o Catedral, es el
primer edificio público construido en Montevideo. Comenzó a edificarse
en 1790y fue inaugurado en Octubre de 1804, ocupando los terrenos que
fueran de la Iglesia Mayor fundada en 1726 y que sufriera un derrumbe
parcial. los planos los realizó el ingeniero portugués al servicio de
España Don José Custodio de Saa y Faría, siendo la construcción y
dirección del ingeniero español Don José del Pozo.
En su interior se guardan los restos de
relevantes personajes políticos, religiosos y militares del Uruguay.
EL
MERCADO DEL PUERTO
Bajo su estructura de hierro forjado, que
recuerda a las estaciones de ferrocarriles europeas, se escribe una
leyenda, la cual reza que los materiales utilizados en su construcción
eran destinados a construir una estación de ferrocarril en el área del
Pacífico, habiendo naufragado frente a las costas uruguayas,
desconociéndose el punto, el buque que los transportaba. Pero el
verdadero origen del mercado se debió a una iniciativa privada que desde
Inglaterra trajo los planos y las nuevas técnicas estructurales de
construcción que causaron asombro en la sociedad montevideana.
El viejo mercado, con su especialidad dio
origen a numerosos locales y un heterogéneo ambiente en el cual se
confunden restaurantes, terrazas, músicos ambulantes, artesanos,
cómicos, pintores y todo tipo de gente que llega hasta el Mercado a
comer, comprar o simplemente a observar la curiosa amalgama humana que
se da cita en sus alrededores.
Particularmente es el día Sábado el
elegido para convertir el lugar en una jornada animada por mimos,
cantantes, dibujantes, inolvidable para el visitante. La comida del
lugar es excelente y muy variada, desde la clásica parrilla al más
sofisticado plato de la cocina internacional.
Un antiguo reloj inglés, con su base en
madera tallada y su remate metálico, domina el interior ubicado en el
centro del Mercado.
A través del tiempo, el Mercado del
Puerto ha mantenido un encanto difícil de olvidar para el visitante que
se adentre en sus laberintos.
De la Guía VEA
Montevideo
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Intendencia Municipal de Montevideo
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